Entrevista

El muñeco de construcción reclama más reconocimiento para las niñas arquitectas

“Si hay arquitectas que proyectan óperas o aeropuertos, ¿por qué no me regalan también a las chicas?

 


Bienvenido, muñeco de construcción. ¿Es cierto que vas a construir una estación de bomberos con Olivia?

Sí, estoy especialmente contento con este proyecto. Me van a regalar a Olivia, una niña de 8 años. Queremos construir toda la estación y un camión polivalente, que dará servicio a toda la casa. La fase previa era lo más complicado, ya sabes: la burocracia, los permisos, convencer aquí y allá. Pero Olivia ha negociado muy bien y ya estoy en su lista de regalos. Empezaremos en cuanto abra el paquete.

¿Es la primera vez que trabajas con una niña?

Había jugado antes con niñas, pero más como colaboraciones concretas. Quiero decir, el juego era de un chico, hermano o amigo, y ellas hacían una parte, pero el jefe de obra era el niño. Esta vez, Olivia va a hacer de arquitecta, ingeniera, jefa de obra, capataz… ella va a manejar a todo mi equipo.

Conozco otros casos de pequeñas arquitectas, que han construido una cafetería o una clínica veterinaria. No sé muy bien por qué, siempre han sido temáticas que se consideran femeninas. Incluso en los colores de los ladrillos hay diferencias. Todo se vuelve rosa, morado… Como si a las chicas no les gustara, yo qué sé, el naranja. O el verde.

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¿Crees que esta niña tiene madera de arquitecta?

Hay arquitectas adultas muy famosas que han proyectado óperas, aeropuertos, estaciones de bomberos… Es a lo que está jugando Olivia. No sé a qué se dedicará, pero la arquitectura entrará en sus opciones, porque no se planteará que es algo de chicos. Más que la profesión que vaya elegir finalmente, se trata de eso, de cómo entenderá el mundo. ¿Qué cosas son para ella y qué cosas no? Todas las profesiones, todos los sectores, todas las actividades están hechas para las chicas. Y también para los chicos, claro. Ese es el mensaje que le llega a una niña cuando abre un regalo como yo.

¿Qué propones?

La infancia no sabe nada de discriminación de géneros, pero sí de divertirse y crear. Simplemente, no enseñemos a ser chica o chico como marcan las reglas sociales. Que jueguen sin prejuicios, que jueguen libres e iguales. Y observemos. Seguro que aprendemos qué es jugar y qué es vivir en igualdad.