Entrevista

La muñeca rubia confiesa que quiere jugar también «como los chicos»

“Quiero salir de casa, escalar montañas, navegar en un barco pirata y conquistar otros mundos”

 


Hola, Muñeca Rubia. Llevas años combinando modelos y cuidando a tus mascotas y haciendo fiestas con tus amigas. ¿Cómo es posible que te hayas cansado de una vida así?

Me alegra que me hagas esa pregunta. Antes de nada te aclararé que me encantan mis vestidos y adoro a mis mascotas. Lo que no me parece bien es que me releguen a las tareas domésticas. ¡Apenas salgo de casa! Hace dos años que me compraron como regalo para Marta, una niña encantadora. Pues bien, en la habitación de al lado duerme su hermano Pablo y tiene todos esos escenarios alucinantes de aventuras y riesgo y construcciones… Y a Marta y a mí nos tienen prohibido el acceso a esos juegos porque somos chicas. ¿Te lo puedes creer?

¿Marta quiere explorar el espacio?

¡Claro! Yo lo descubrí gracias a ella, que a veces se asoma a ver a su hermano. En mi caso, como en los catálogos y en los pasillos de las tiendas nos separan (ya sabes, en el lado rosa), la verdad es que apenas puedo ver a los héroes de acción, los juegos de construcción, las naves espaciales… Pero es un mundo fascinante. ¿Por qué no podemos Marta y yo disfrutarlo también?

¿Estás diciendo que los juguetes no deberían ser para chicos o para chicas?

Exacto. ¿Quién ha decidido eso? Marta subía a los árboles mejor que muchos de sus amigos, saltaba, corría… pero un día la sociedad decidió que sus juegos debían ser relajados y de color pastel. Nos encanta el rosa, pero también el verde, el azul, el naranja… en fin, todo el arcoíris.


 

“Podría tener un doctorado en biofísica, pero nadie me pregunta sobre mi carrera”

 



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Hay quien dice que las chicas no estáis programadas para actividades de riesgo.

Eso lo dirá alguien que no ha visto a Marta en acción. Lo malo es que poco a poco va conformándose con su papel de “chica” y cada vez intenta menos entrar en el mundo de la audacia, la creatividad, el liderazgo… No quiero que crezca pensando que su único papel en la sociedad es estar guapa y pendiente de cuidar a la familia. Mírame a mí, podría tener un doctorado en biofísica, pero nadie me pregunta sobre mi carrera. Solo se fijan en mi aspecto, que es estupendo, lo sé, pero en fin… no me has visto escalando. ¡Ja!

Para terminar, ¿quieres enviar un mensaje a la gente que nos lee?

Sí, gracias. Me gustaría que piensen sobre el juego. El juego es un poderoso instrumento educativo. ¡El más poderoso! Lo que están jugando ahora es lo que están aprendiendo para vivir mañana. Si queremos una sociedad con igualdad de género, pensemos: ¿por dónde tenemos que empezar a ser iguales?